La Casa Europa

La Casa Europa

Bilderberg Club, la cima del imperio y sus jerarquías: Dioses, reyes y sátrapas


A mucha gente normal le cuesta entender quien domina -del latín domine: señor-, es decir, quien impera (imperare: mandar) en el mundo "global" que se está yendo aparentemente a pique bajo el gobierno de sus títeres que hunden en la miseria al 99'9% y enriquecen hasta la lujuria obscena a sus amos.

¿Quien es hoy la cabeza del imperio? ¿El Rey de Reyes? -Xsayaziya Xsayaziyanam, como los llamaban Haxamaniyas o Aqueménidas-.

A estas alturas de los imperios confrontados tras milenios de genocidios y matanzas sanguinarias, sus monarcas y sátrapas tienen claro que la guerra es una guerra de clases, y que su clase ha de estar y seguir bien unida pese a todo. Así la cabeza invisible es un supuesto Dios-Alá-Ieuá-Budha: La idea de la jerarquía divina y su orden terrenal establecido desde aquellas cimas del Tangri o Dyaus Pita (Cielo protector) de nuestros abuelos neolíticos y que hay que mantener contra toda ciencia y lógica, a sangre, ignorancia y fuego religioso.

De ahí los tronos abajo, cada quien en su territorio y mano dura en todos ellos pintada del arco iris en los medios sumisos. Cuando uno decae matando elefantes, los otros le aupan y consuelan. Cuando el enemigo es frágil o el aliado inútil, se le elimina, como a elefante de feria o circo. Y se narran historias, ya viejas, sobadas y repetidas, con el mismo guión para que los mismos bobos lo aplaudan, desde su silla de pago en el cine a falta de plaza en la uni.

Porque algo tienen en común todas las religiones "del libro": Su origen fraudulento en textos copiados y plagiados de las culturas mesopotámicas e iranias y de las sectas gnósticas y maniqueas. Un potaje indigerible cuando se analizan las obvias y manifiestas falsedades históricas, anacronismos y manipulaciones de todo tipo en sus principios, textos y afirmaciones. En cada una de ellas y en todas.

Pero todas ellas generan una sociedad similar, donde unos poquísimos son bien educados e informados y la inmensa mayoría es educastrada en aras de una moral hipócrita, caduca y ajena a la ciencia, la filosofía, el conocimiento y la razón. Generaciones de creyentes, maleducados, ignorantes, sumisos y manipulables. Los suficientes para dar un aspecto de legalidad a la farsa electoral de las "democracias" oligárquicas de escaparate.

Pero ¿quiénes son los verdaderos dueños del mundo?

Los verdaderos dueños del mundo son el 0,0000001% del total y poseen tanta riqueza que la mayoría de nosotros no puede concebir números que grandes sin freír nuestra materia gris del cerebro como los huevos en la acera del Infierno sevillano.

La Reina de Inglaterra es verdaderamente una de las personas más ricas del mundo y la mayor terrateniente y propietaria de tierra del mundo, con un valor aproximado de 17.600.000.000.000 -17 billones hispanos y trillones yanquis- de libras esterlinas.

Aunque una estimación es difícil de hacer verdaderamente porque tiene una gran cantidad de testaferros, se estima que la mujer vale cierta cantidad obscena como 33.000.000.000.000 dólares (33 billones hispanos de dólares").
Por supuesto, alguien hizo los cálculos de esa cifra en 2007, hace casi una década, por lo que no se sabe lo que es ahora.

Ella posee nominalmente 6.600.000.000 acres de tierra en un planeta que sólo tiene 36,8 mil millones de acres de tierra habitable. Ella tiene tanto dinero en este punto que ella no tiene idea de lo que significa para el ser humano promedio cien dólares si alguna vez lo hizo.
Esta mujer podría literalmente acabar con la pobreza mundial y el hambre por sí misma si quisiera. Es mucho.

Sólo con el "apoyo" de los creyentes y el nunca bien ponderado de las fuerzas del orden privado, puesto que sólo sirven a sus privilegiadas señorías y a la voz de ar, aunque las pague como todo el público pueblo, se sobran para esquiar en la cima del pastel, en sus níveas cimas o en sus pistas de hielo a rez de chausée, como les venga en gana. Y de hacer de las aburridas cortes, clubs, y del resto del mundo, una encomienda como España o un campo de concentración, como Gaza.





Archivo