La Casa Europa

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El dilema alemán y europeo: entre Mamá y Mantis, Merkel escoge

Merkel ha ganado, no hay duda, pero el neoliberalismo sádico de sus socios del FDP, encabezados por el vicepresidente casado y homosexual Guido Westerwelle contrario a las adopciones homosexuales entre otras obvias contradicciones de esos "liberales" dispuestos a terminar por hambre y esclavización con las libertades del resto de sus "socios" europeos, no.

El FDP, cuyos dirigentes ya han anunciado la renuncia en masa -cosa ejemplar cuando uno mira estos pagos donde no dimite nadie si no lo echan a patadas y aún se va al Senado o de juerga con dineros públicos-, como también dimitirán los 'líderes' de unos Verdes que pasaron de ser la vanguardia de izquierdas en la centroeuropa neonazi de los Adenauer y Kohl de los 70 -apoyando la solución Honecker (presidente de la RDA) para la unificación de Alemania y la desnuclearización, con aquella Petra Kelly de extraña muerte o sus sucesores de Die Grünnen-, a los ecosocialdemócratas de corbata de Joshua Fisher. Un trance, su unión al SPD y a la propia Merkel en algunos lander, que ha dividido al partido en dos: los apalancados dispuestos a todo por permanecer en la poltrona, y los que abogan por un retorno al izquierdismo próximo a los comunistas, cada vez más asentados en el Oeste como en el Este, de Die Linke, que les han sobrepasado por primera vez aunque sea con unas 0'2 décimas sin apenas trascendencia parlamentaria.

Así Die Linke, según palabras de su presidente Gregor Gysi: "Con 32 diputados de Alemania Occidental y 32 de Alemania Oriental, con 36 mujeres y 28 hombres, tenemos una maravillosa mezcla en el nuevo grupo, que haremos ahora políticamente productiva". 64 diputados de La Izquierda y 63 de Los Verdes, sumados a los 192 del SPD, han de obligar ahora a esa Merkel sin el contrapeso -y la coartada- de los neoliberales, desbancados con una pérdida del 10% de los votos, y con un partido -AfD (Alianza por Alemania)- dispuesto a salir del euro -al menos de boquilla- que ha conseguido un 4'9% y ha estado a punto de entrar en el Bundestag.

Foto de la portada del diario griego Ta Nea (La Nueva) con Merkel de Basilissa o reina (de Basileos, rey o "cabeza de la nación" en indoeuropeo antiguo).

Ambos, como el SPD con su amarga experiencia de asociación con Merkel que acabó con Schroeder y la hundió -como al PSOE- en el descrédito, han de hilar fino para no firmar su sentencia de muerte ante un electorado expectante y profundamente dividido ante dos visiones contradictorias de Europa y Alemania: una Europa de los pueblos, solidaria y regulada por reglas justas y comunes, que persiga el fraude fiscal y los paraísos y participe en los avances y en las crisis con una política social común, o la de los empresarios y el capitalismo salvaje que Merkel y el Bundesbank han impuesto hasta ahora, para su exclusivo y propio beneficio y la pauperización galopante de las clases trabajadoras, incluida aquella clase media a la que alguna vez creyeron pertenecer los hoy arruinados creyentes en las bondades del capitalismo.

El SPD abogó claramente por un "Plan Marshal" para los PIGS que impulsara el crecimiento y el empleo, los salarios y las pensiones, en vez de recortarlas y privatizar los servicios como hasta ahora. Y Los Verdes y más aún La Izquierda, claman además por un aumento de los impuestos a las grandes fortunas y corporaciones, junto a la persecución decidida del fraude fiscal, así como de los paraisos fiscales y sus piratas financieros.

Difícilmente Merkel podrá proseguir, aunque farolee con su arrogancia bávara en nubes de Oktoberfest muniquesa y delirios de Walquiria en triunfante cabalgada, cuando además la cámara alta alemana, el Bundesrat, está en manos de una mayoría de izquierdas, una zancadilla extendida perennemente si en Berlín no se llega a un acuerdo político nuevo, una nueva "Mamá Mantis", que deje su último período de reinado en el panal con un sabor nuevo, dejando el rancio fascismo y girando la nave del 'Fliegende Holländer' hacia un nuevo puerto sin banderas piratas, y donde las estrellas de la Unión Europea dejen de ser la sombra de unas barras y estrellas sionistas, imperialistas y anacrónicas y sea, realmente, la vanguardia de las sociedades desarrolladas, civilizadas y científicas.

Una sombra ampliada por los buitres anglosajones de la City, donde el barón Cameron, al exclusivo servicio de la vieja y poco graciosa tirana -que supera en reinado a Rameses II- y sus oligarcas de la Commonwealth, acecha los próximos envites en la mesa de bridge, con medio tapete incendiado y un bote, en el centro, donde se juegan no sólo capitales económicos, sino el sistema entero, los Estados y el futuro de una Europa unida o un laberinto de conflictos que pueden devenir endémicos, crónicos y tumorales, disgregando esa raptada Europa en una inmenso reino de taifas y de caos.

Merkel: "Aquest matí no sabia quina jaqueta posar-me, si la vermella o la verda"

La canceller ha fregat la glòria, però li falten cinc escons per a la majoria absoluta i ja ha iniciat els primers contactes entre els seus pretendents. El cap dels socialdemòcrates ha estat el primer a rebre la trucada de la canceller, que ha advertit, que també contactarà amb els Verds. L'escenari està tan obert que aquest matí la pròpia Merkel bromejava amb els periodistes. "Aquest matí no sabia quina jaqueta posar-me, si la vermella o la verda, i al final m'he decidit per una neutral", ha afirmat. Gregor Gysi (Die Linke): "Amb 32 diputats d'Alemanya Occidental i 32 de l'Alemanya Oriental, amb 36 dones i 28 homes, tenim una meravellosa barreja en el nou grup, que farem ara políticament productiva". Foto: portada de The Economist -dels Rothschild- "Una dona per governar-los a tots", en referència a l'anell de Sauron.


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